MVC Cali

Movimiento de Vida Cristiana Cali

Somos un movimiento católico que anima a sus miembros «laicos, clérigos y consagrados» a vivir la vocación a la santidad y al apostolado.

Misiones

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Testimonio:

En el mes de marzo, tuvimos la increíble oportunidad y posibilidad de viajar a Lima como voluntarios en las misiones del MVC-Lima. Bridges, como se llama allá, no es solo un grupo de voluntarios que van por varios días a ayudar a la comunidad de Pamplona Alta, un Bridges es “la unión de diferentes personas, de diferentes países, con el mismo objetivo: servir a los demás, es una experiencia única que renueva el amor por Dios” comenta Daniel Benítez quien también pudo sentir la experiencia Bridges ayudando al prójimo más necesitado.

Pudimos experimentar un montón de sentimientos gratos y satisfactorios al saber que nuestro sacrificio le trae esperanza y fe a las hermosas personas de Pamplona Alto que nos recibían con los brazos abiertos y con una sonrisa gigante.

Un beneficio adicional de ésta increíble experiencia, como dice Daniel Varela: “es viajar a otro país y poder compartir y vivir con personas de diferentes partes del mundo en un mismo sentimiento, confirmar lo real de ese mismo gozo –el amor de Dios- que nos llevó en esta aventura por fuera de casa”. Hacer amigos reales de otras culturas y saber que día a día dejábamos lo mejor de cada uno, ya fuera cargando bultos de cemento, buscando piedras, haciendo la mezcla del concreto y al final, con la ayuda de Dios y nuestro espíritu incansable a 30 grados centígrados, lograr hacer unas gradas. Si, increíble y curiosamente a eso fuimos, para construir más de 100 escalones que ayudan a esta comunidad a moverse con mayor facilidad en su zona.

Fue una semana, hubiéramos deseado que fuera más tiempo, pero sé que haber ido a Pamplona ha sido de las
mejores experiencias que he vivido en mi vida y espero pronto poder volver y hacer lo que sea necesario por ayudarlos. Pudimos colaborar y dejar nuestro granito por las hermosas personas de Pamplona Alto, quienes nos agradecían día a día con un abrazo, una sonrisa y unos muuuy deliciosos almuerzos.

Pablo Quintero