MVC Cali

Valores MVC

Encuentro con el Señor Jesús y Visión Sobrenatural

«Señor, ¿A quién iremos? Tú tienes palabras de Vida eterna» Jn 6,68

Con este valor, queremos volver a declarar que, lo central para la vida de un emevecista es el encuentro personal con el Señor Jesús, que lo alimenta a través de los medios que la Iglesia nos da: los sacramentos y la oración. Por esto promovemos la oración personal y comunitaria en sus diversas expresiones, siendo conscientes que la iniciativa es de Dios, y reconociendo que cada uno experimenta esa llamada de una manera muy particular.

Así mismo, declaramos importante tener una visión sobrenatural de la realidad que se da a partir de una visión de fe, que se cultiva en el encuentro personal con Dios y en la profundización de la Sagrada Escritura y el Magisterio. Para ello es importante aplicar el discernimiento espiritual a las diversas decisiones importantes de la vida y apostolado.

Amistad y comunión

«Éste es mi mandamiento: Que os améis los unos a los otros como yo os he amado. Nadie tiene amor más grande que el de dar uno la vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos…». (Jn 15,12-14)

El Espíritu de Amor suscita entre nosotros, una experiencia de amistad verdadera en un contexto de auténtica comunión. Esto ha formado parte constitutiva del espíritu familiar de nuestro movimiento, siendo esta experiencia la que lleva a las personas a reconocerse vinculados al MVC. Por esto declaramos este valor de la amistad y comunión, para renovarlo y vivirlo con intensidad en este tiempo, pues las relaciones comunitarias donde Cristo es el centro nos ayudan a crecer en nuestras relaciones con Dios, con nosotros y con los demás.

El amor que buscamos vivir, queremos llevarlo a todos los ámbitos de nuestra misión, concretamente en la solidaridad y el servicio. Este valor nos ayudará a no ser individualistas, indiferentes, prejuiciosos y utilitaristas con nuestros hermanos.

Alegría

«Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador» Lc 1,46-47

La Alegría es un fruto del Espíritu Santo.  Ésta es como la consecuencia de la vivencia de una vida de fe.

Para este valor nos inspiramos en la Alegría manifestada por nuestra Madre María en el Magníficat.

Hay una serie de experiencias en nuestra comunidad de fe que llenan nuestro corazón de una alegría profunda:

  • El encuentro personal con el Señor Jesús.
  • La vivencia de la amistad y comunión entre nosotros,.
  • La experiencia de anunciar la reconciliación y ver el encuentro de hombres y mujeres con Dios y consigo mismos.
  • La experiencia de desplegarnos creativamente según nuestros dones
  • La vivencia del perdón y de ser perdonado, de acoger al necesitado y de ser acogido en nuestras necesidades.
  • El salir solidariamente al encuentro del que lo necesita.

 

La alegría ha sido desde nuestros inicios una característica muy nuestra. Reconocemos que es un don del Espíritu Santo y queremos en esta etapa de renovación pedirla, vivirla y acentuarla con intensidad, para comunicar a todos la “Alegría del Evangelio”

Trabajo apostólico colaborativo

«Pues, así como en un solo cuerpo tenemos muchos miembros, y no to-dos los miembros cumplen la misma función, así nosotros, siendo muchos, somos un solo cuerpo en Cristo, pero cada cual existe en relación con los otros miembros». (Rom 12,4-5)

Nos sentimos llamados al trabajo apostólico en la Iglesia, resaltando un elemento que nos parece particularmente importante: que sea colaborativo.

Queremos generar en el MVC una cultura colaborativa, acentuando  la colaboración como un eje que promueva los equipos apostólicos y la riqueza del trabajo comunitario, haciendo foco en las relaciones, en el discernimiento comunitario de la toma de decisiones en conjunto, valorando e impulsando los aportes de cada uno fomentado así las relaciones personales.

Además, entendemos que la misma comunidad es apostólica en sí misma, lo que va en la línea de evangelizar por atracción, como nos decía Benedicto XVI, y nos pide el Papa Francisco.

Este valor nos ayudará a superar algunos vicios como el individualismo, el buscar solo los resultados y el autoritarismo, entre otros.

Audacia y creatividad apostólica

«La gloria de mi Padre está en que deis mucho fruto, y seáis mis discípu-los». (Jn 15,8)

Reconocemos la importancia de renovarnos ante los cambios culturales, pues, nuestra acción pastoral tiene que estar en sintonía con el tiempo, los lugares y las circunstancias donde se desarrolla.

 

Por esto hoy consideramos importante promover la participación de todos los emevecistas, propiciar también la libertad personal de cada uno, sin  tener miedo a salirse del cómo se hacían las cosas antes,  ni estar inseguros ante el arriesgarse en nuevas iniciativas o formas de pastoral. La audacia nos debe llevar a buscar evangelizar los distintos ámbitos de la sociedad: arte, trabajo, deporte, entre otros. El apostolado lo entendemos como una entrega al otro, como un acto de amor con la otra persona, que exige una escucha atenta, entender sus intereses en la vida cristiana,requiere  mucha flexibilidad, y establecer siempre un diálogo con la cultura y con la realidad .

 

Para desplegar estos valores en nuestro apostolado, hay que atreverse, sostenidos por la gracia y guiados por Santa María, a innovar. Todo esto reconociendo que los frutos no son nuestros sino del Señor.